¿Se te ponen rojos los ojos en las piscinas?

NO es el cloro,…

Con la llegada del verano y del calor, muchos nos refrescamos en el agua de las piscinas. Y el resultado es que si no llevamos una protección con gafas adecuada, los ojos terminan rojos e irritados. Tradicionalmente se le echa la culpa al exceso de cloro que llevan las piscinas. Sin embargo, estudios recientes desvelan que NO es el cloro el causante directo, sino algo peor que no te esperas…
El cloro de las piscinas se emplea como desinfectante ante múltiples bacterias y microorganismos que pueden crecer en un agua estancada. Sin cloro, estos microorganismos crecen a sus anchas en el agua de una piscina, favoreciendo la aparición de infecciones en el ojo (queratitis, conjuntivitis,..), oído (otitis), e incluso la piel.
Por eso resulta tan importante evitar a toda costa el empleo de lentillas cuando nos metemos en las piscinas, ya que estos gérmenes pueden colonizar y crecer en las lentillas, provocando infecciones severas de la córnea que pueden causar cicatrices o pérdida de visión.
Sin embargo, el verdadero causante del picor y ojos rojos no son ni el exceso de cloro ni los microorganismos de las piscinas; sino las cloraminas. Las cloraminas son un producto derivado del cloro que se genera cuando residuos orgánicos derivados del sudor, orina, suciedad,… entran en contacto con el cloro libre de la piscina.
Por eso mismo, es tan importante ducharse con jabón antes de entrar en la piscina, evitar que los niños pequeños orinen en las piscinas, etc; a fin de que se eliminen todos los restos de sudor, orina,… que puedan reaccionar con el cloro y terminen formando las famosas Cloraminas.
Es decir, el verdadero responsable de los ojos rojos en las piscinas son los propios bañistas. Está en nuestras manos la solución a este irritante problema tan común en verano.

¡Recuerda usar la ducha antes de meterte en la piscina este verano!

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